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28 feb. 2017

La lección de August ~ R.J. Palacio

Su cara lo hace distinto y él solo quiere ser uno más. Camina siempre mirando al suelo, la cabeza gacha y el flequillo tratando en vano de esconder su rostro, pero, aun así, es objeto de miradas furtivas, susurros ahogados y codazos de asombro. August sale poco, su vida transcurre entre las acogedoras paredes de su casa, entre la compañía de su familia, su perra Daisy y las increíbles historias de La guerra de las galaxias.
Este año todo va a cambiar, porque este año va a ir, por primera vez, a la escuela. Allí aprenderá la lección más importante de su vida, la que no se enseña en las aulas ni en los libros de texto: crecer en la adversidad, aceptarse tal como es, sonreír a los días grises y saber que, al final, siempre encontrará una mano amiga.







Les voy a hablar un poco sobre el primer libro que me hizo llorar este año, ese que pudo haber significado mucho para mi si lo hubiera leído estando en primer año de bachillerato (secundaria en otros países).
Desde hace mucho tiempo había escuchado maravillas sobre este libro, me daba curiosidad, pero sentía que aún no era el momento adecuado para leerlo, ahora entiendo que perdí ese momento adecuado.
La lección de August es un libro maravilloso para leerlo mientras eres joven, mientras todavía estas en la escuela y debes enfrentarte a ese grupo de personas que creen que tienen el derecho divino de pasar por encima de ti, mientras todavía posees ese miedo tan común de mostrarte al mundo como realmente eres.
No estoy diciendo, que si lees este libro siendo mayor te vas a perder del mensaje que trata de dejarte la historia o que no vas a poder disfrutarlo, de hecho, no te vas a perder de nada, simplemente digo que puede ocurrirte lo mismo que me ocurrió a mí, me gusto mucho la historia, me pareció muy hermosa, quería llenar el libro de post its, pero… hasta ahí.
La historia no tuvo repercusiones en mí, no logro significar algo especial en mi vida, pero no todos los libros que leemos tienen el poder de cambiar algo en nosotros, más eso no significa que el libro sea malo o que no tenga el poder de cambiar la vida de otra persona. Recomiendo este libro con los ojos cerrados, considero que todos deberíamos leerlo en algún momento de nuestras vidas por los grandes mensajes, reflexiones y frases que posee. 






La gran mayoría de los personajes de este libro son niños de 10 años, cosa que no me disgusta, de hecho, me gusta, ya que el punto de vista de estos niños es agradable e interesante, puesto que usualmente los mayores olvidamos que los niños también pueden formar opiniones, opiniones que llegan a ser más honesta puesto que aún no están “contaminados” de todas aquellas cosas que traen consigo los años.
Una de las cosas que más temía del libro era la personalidad de August, pensé que él se aprovecharía o mínimo se auto compadecería por ser diferente, pero no, es un niño tierno, inteligente y perceptivo, que lo único que quiere es ser normal y hacer otras cosas que niños de su edad hacen. Tal vez la falta de auto comparecencia y su evolución a lo largo de la historia fueron lo que más me gusto de August.  
August no es nuestro único narrador, existen otros niños que narran su versión de los hechos y evolucionan en conjunto y gracias a nuestro protagonista. No pienso hablarles de estos niños ya que siento que sería spoiler, más si les pienso hablar de la familia de August, empezando por Via.
Via es la hermana mayor de nuestro protagonista, es una chica que ha tenido que crecer muy rápido y que suele se dejada en un segundo plano por sus padres, cosa que ella entiende y no les saca en cara, pero que muy en el fondo le molesta. Via narra algunos capítulos, estos para mi fueron uno de los mejores de todo el libro.
Los padres de August, son los típicos padres, tal vez algo sobre protectores, en especial la madre, pero que están bien. Siento que no destacaron demasiado pensé que tendrían un papel más relevante en la historia, incluso me quedé con ganas de una parte narrada por la mamá o el papá de August. 






Hay un personaje llamado Justin que se encarga de narrar unos cuantos capítulos. Sus capítulos no son malos, son bastante normalitos, el problema es que poseen errores ortográficos, además de que toda su parte está en minúscula, cosa que me pareció chocante.
Al principio pensé que era un problema de la edición que estaba leyendo, yo ya me estaba preparando para ir a quemar la tienda donde compré el libro cuando me enteré que esa parte estaba escrita así a propósito, para diferenciarlo de los demás, esto me pareció más chocante todavía. Creo que existen otras mejores formas de diferenciar a los narradores.
Otra cosa que tampoco que gusto es que el libro es demasiado optimista. No tengo nada en contra del optimismo, pero no creo que todas las personas sean tan buenas como llegan a ser en el libro.
A pesar de que creo que existen diferentes puntos de vista, no creo que todos los puntos de vista de una historia sean malos entendidos, a veces uno de los lados de la historia hace daño porque encuentra placer en eso. 






La lección de August es un libro que debería ser lectura obligatoria en las escuelas. Considero que es un libro que los niños (y no niños) deben leer, puesto que nos ayuda a crecer como personas, nos llena de valores y nos hace cuestionar sobre algunas cosas que hacemos o decimos sin malas intenciones, más pueden afectar a otros a nuestro alrededor.
Y sé que se sorprenderán por la calificación que le di, pero para mí no se merece más, no porque fuera malo, sino porque para mí no fue más que una linda historia. 



Ya leíste la lección de August? Que te ha parecido? 
¡Cuéntamelo en los comentarios!
¡Un abrazo muy grande con olor a café!
Bye bye

P.s: Sé que dije que el libro me hizo llorar, pero no fue la historia en sí la que me hizo llorar. Fue algo que le ocurre a la familia de August en la sexta parte lo que me hizo llorar, y no, no fue porque ese algo era triste, sino porque mi familia experimento lo mismo durante el tiempo que me estaba leyendo el libro, por lo que al leer ese algo me sentí tan identificada que no pude evitar llorar.

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